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Como ya vimos, existen buenos argumentos para pensar que las innovaciones y la actividad productiva en general serán reforzadas. Así, las innovaciones tecnológicas podrían ser desarrolladas y utilizadas radicalmente donde es razonable ahorrar mano de obra. Todos los procesos de trabajo posibles de estandarizar podrían ser automatizados sin reparos sociales.
Podemos suponer el tamaño de este potencial si mantenemos los ojos abiertos observando el mundo. A pesar de ello, no se pueden hacer declaraciones fiables sobre este punto. Mediante la automatización de algunos procesos productivos, la creación de valores se produciría crecientemente por el capital mientras la fuerza innovadora dependerá del ser humano y de su mano de obra. Todos los ciudadanos aptos y capaces para la búsqueda de innovaciones estarán asegurados por un IBI y no tendrán que temer por los recursos necesarios para vivir. Podrán de este modo dedicarse libremente al descubrimiento de lo desconocido sin ser dependientes de la popularidad de sus invenciones. Eso vale para todos ámbitos: la economía, el arte y las ciencias. Podríamos considerar un IBI como el motor de las innovaciones con toda razón.
Pero también los mercados de bienes cambiaran. Aquellos bienes, que existen gracias al prestigio social que uno gana comprándolos, muy probablemente perderán su importancia. Porque el prestigio social, bajo las condiciones de un IBI se gana haciendo algo para la comunidad, independientemente del ámbito en el cuál lo haga. Cambiará también el sector del ocio porque bajo un IBI se cristalizarán claramente las dimensiones en que se desperdicien las libertades ganadas mediante la industria del ocio. Quien quiere desperdiciar sus recursos estará libre de hacerlo. De este modo, muchos de los recursos que se invierten hoy en día en la industria del ocio quedarán libres para ser invertidos en otros ámbitos.
Para las empresas que tienen el compromiso de crear innovaciones porque utilizan nuestros recursos – materias primas, tiempo de vida y conocimiento – un país con un IBI sería una ubicación muy solicitada. Para esto, sólo tenemos que tomar las decisiones correspondientes, porqué las empresas también tienen que contribuir.
Bajo las condiciones de un IBI las empresas tendrán que ofrecer mejores condiciones de trabajo para sus empleados. Esto sucederá básicamente por la razón de que los empleados contarán con la libertad y oportunidad de negarse a trabajar bajo malas condiciones. El mercado de empleo se transformaría en un mercado real, donde ambos lados serían igualmente potentes. Por otra parte, con la aceptación de ciertas condiciones de trabajo, el empleado se comprometería aún más a estar bajo la disposición de la empresa. La identificación con tal puesto de trabajo será más profunda de lo que es hoy en día. Pero al mismo tiempo cada trabajador tendrá la posibilidad de dejar su puesto de trabajo sin un grave coste de oportunidad.
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